Normalicemos pedir sin temor que no nos interrumpan en la oficina

Normalicemos pedir sin temor que no nos interrumpan en la oficina

¿Por qué nos da temor decir “No puedo atender eso ahora”? Hablemos de lo normal que debería ser pedir que no nos interrumpan en la oficina cuando estamos concentradas con otra tarea.

Decir sin miedo en la oficina: “Estoy concentrada, no puedo atender eso ahora” o “no puedo atenderte por el momento”, debería de ser lo más normal del mundo. Pero tenemos una cultura laboral aún tan cerrada que esto no es lo que comúnmente sucede y, de hecho, ni siquiera nos sentimos con la confianza, el poder o simplemente con la libertad de expresarlo. Y es por esto que éste me parece un tema realmente serio del que tenemos que hablar.

¿Por qué nos da temor pedir que no nos interrumpan en la oficina?

Llegas a la oficina o prendes tu computadora para iniciar el home office sabiendo que hay 2 o 3 tareas que aún requieren los últimos detalles para estar listas. Comienzas a darle esos últimos toques a tus pendientes y de pronto empiezan a llegarte los 2 primeros correos: uno de tu jefe y otro de tu compañero de la otra área. El primero es para indicarte las 8 tareas que  deberías lograr entregar para el final del día. Y en el segundo, tu compañero te pide que le ayudes a recopilar unos reportes muy específicos que su respectivo jefe le está pidiendo y que  sólo tú tienes.

Entonces se juntan tus pendientes, tus actividades del día y también esa tarea que no tenías planeada. Y es así como casi siempre tienes trabajo acumulado del día anterior.

Mujer con frustración en el trabajo por interrupciones en la oficina. Hablamos de: Normalizar que no nos interrumpan en la oficina. FEMME Room. Imagen: Pixabay - JESHOOTS-com

Imagen: Pixabay – JESHOOTS-com

Sí. Así es el mundo laboral, todos tenemos tareas específicas y todas las áreas tienen actividades diferentes, que en un punto se complementan para llevar a cabo otra misión.

El problema con el esquema de trabajo, fuera de que si el equipo no tiene una buena coordinación o si somos nosotras mismas las que no sabemos cómo organizarnos, es que estamos acostumbradas y acostumbrados a decir que “sí” a todo, aunque a veces sepamos que es una sobrecarga de trabajo o que esa nueva “petición” nos va a atrasar las actividades que ya teníamos planeadas tanto en lo laboral, como en lo personal.

Este mal hábito de siempre estar disponibles se debe a un temor infundado por la mala creencia de que si no aceptamos hacer más trabajo, de que si no ayudamos o atendemos en el momento, no seremos buenos elementos para la empresa y entonces el miedo a que nos corran nos impide marcar límites.

Mujer revisando sus pendientes en la oficina. hablamos de Normalizar que no nos interrumpan en la oficina. FEMME Room. Imagen: Pexels - Shvets

Imagen: Pexels – Shvets

Está bien ser amables, está bien ayudar y ser proactivas, pero también está bien decir que hasta que no termines ciertas tareas no te puedes involucrar con otras y pedir que no te interrumpan. 

Sobre esto, debes entender y deben de entender que no estarías siendo apática, solo se trata de marcar límites que no afecten tu productividad.  Sin embargo, desde que en las ofertas laborales leemos que piden: buena disposición, buena actitud y tolerancia a la frustración; ya estamos entendiendo mal estos términos y nos estamos metiendo en la cabeza que decir “no”, nos hace poco profesionales y que nuestro empleo estaría en peligro.

Definir "horarios de disponibilidad" no tiene nada que ver con apatía, es marcar límites

Cambiar la cultura laboral de una empresa es un trabajo casi imposible, pero que primero deberíamos de cambiar nosotras como el engrane que somos dentro de la máquina – hablando metafóricamente – quitándonos el miedo que nos da el parecer incompetentes por no estar disponibles.

No te voy a decir que seas rebelde y que digas “no lo voy a hacer” o que dejes las tareas que no tenías dentro de tus planes hasta el final o que no les des importancia. Pero sí podrías empezar organizando tu día de manera que te pongas tiempos para finalizar cada actividad, que establezcas un horario para revisar y responder correos, que te marques ciertas horas del día para atender las tareas imprevistas, informando a tus compañeros que sólo en esos horarios puedes responder a sus peticiones y muy importante, que no abandones tu horario de comida, jamás.

Mujer trabajando en la oficina. Productividad en el trabajo. FEMME Room. Imagen: Pexels - Andrea Piacquadio

Imagen: Pexels – Andrea Piacquadio

No es fácil corregir esta mala costumbre y quitarnos el temor para pedir que no nos interrumpan en la oficina. Pero mientras más firmes seamos a  estar disponibles a peticiones inesperadas solo dentro de los horarios que hemos marcado en nuestro plan de organización, estas nuevas labores no se convertirán en distracciones para nuestras otras tareas.

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