Las Interrupciones, el peor enemigo de la productividad

Las Interrupciones, el peor enemigo de la productividad

“¿Qué hice en todo el día?”. Si te has hecho esta pregunta por la noche y te das cuenta que la mitad de las tareas que hoy te propusiste no las pudiste terminar, es porque seguramente las interrupciones afectaron tu productividad.

No importa de qué tipo sean las interrupciones, si te entró una llamada importante, si otra tarea se te cruzó o si tuviste una distracción con el celular, con un compañero o con ese botón que anda flojo.

Estas interrupciones son el pan de cada día y hay estudios que señalan lo raro que es lograr tener más de 40 minutos ininterrumpidos. Pues por ejemplo: Estás haciendo una nota, llevas los primeros 2 párrafo y te entra una llamada para avisarte que el paquete que pediste ya llegó, sales a recibirlo y checas que esté completo. Te dispones a seguir escribiendo pero ya es tarde y tu familia quiere comer, cocinan, comes, medio recoges y después de casi 3 horas retomas el rumbo de tu artículo. Aquí ya hay dos situaciones que hasta ahora están a medias: Tu nota y los trastes sucios.

Y sí, todo el día has estado haciendo cosas, pero la realidad es que sólo una parte de tu día ha sido productivo. Y aquí hay que hablar de otra cosa…

¿Qué sí y qué no es productivo, cómo medimos la productividad?

¿Cómo podemos definir las actividades productivas de las que no lo son?. En primer lugar debes de tener claro que todas las actividades son importantes. Escribir tu reporte, jugar un rato con tu perrito, responder el Whatsapp a tu amigo o el email a tu jefa, no dejar los platos sucios… todo es importante.

Productividad, como ser más productiva, FEMME Room

Imagen: Canva/studioroman

La clave está en clasificar y jerarquizar las actividades para agilizar la productividad. Así vamos a encontrar tareas que son del diario como comer, recoger la mesa, servirle croquetas a tu perrito, etc. Y otras que puede que también sean del diario, pero que varían en contenido, valores o dedicación mental como hacer reportes, responder correos, agendar citas, etc.

Y sea cual sea la actividad, todas se pueden ver interrumpidas. Ya sea por las tareas que mencioné anteriormente o por otros factores como el paquete que no tenía programado recibir hoy, por decir un ejemplo. 

Retomando la clasificación de tareas. La recomendación es dividir nuestro día en 3 o 4 partes y agrupar actividades similares para realizar el mayor número posible de tareas que compartan la misma lógica o lugar/espacio, para mantener una misma concentración y lograr una mejor productividad. Pues cada vez que nos distraemos con otra actividad de otro contexto, tardamos hasta 23 minutos en volver a agarrar el hilo de la tarea original.

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